La Organización Mundial de la Salud estima que  más de 4,5 millones de personas están ciegas a causa del glaucoma y 60 millones sufren esta enfermedad.

Se prevé que para el año 2020 esta cifra puede ascender a 80 millones de personas.

En España, más de un millón de personas padece glaucoma pero la mitad lo desconoce porque es una enfermedad silenciosa que en sus fases iniciales ni duele, ni se nota, ni presenta síntomas claros.

Según la Academia Americana de Oftalmología, el glaucoma es una enfermedad que daña el nervio óptico que está conectado a la retina (la capa de tejido sensible a la luz que recubre la parte posterior del ojo).  En un ojo sano, un líquido claro llamado humor acuoso circula correctamente dentro de la parte frontal del ojo. Si se padece glaucoma, este humor acuoso presenta una presión elevada que con el  paso del tiempo causa daños a las fibras extremadamente sensibles que componen el nervio óptico.

El glaucoma puede afectar a todas las personas incluso a bebés pero las personas con mayor riesgo suelen ser los mayores de 60 años, con antecedentes familiares, de origen asiático o africano, diabéticos, enfermos. del corazón o de hipertiroidismo,  y personas con presión intraocular elevada Se recomienda que las personas con mayor riesgo de desarrollar glaucoma se hagan un examen ocular completo con la pupila dilatada al menos una vez al año.

¿Se puede prevenir el glaucoma? Un estudio reciente ha demostrado que el deporte tiene un efecto protector. Mantener un estilo de vida activo y saludable es recomendable no sólo para mantener alejado el riesgo de padecer glaucoma sino también para evitar muchos problemas de salud. También es aconsejable evitar  consumir cafeína, alcohol y tabaco así como aumentar la ingesta de frutas y verduras.

El Glaucoma se trata con cirugía, láser o medicación dependiendo de la gravedad de cada caso. Es muy importante la disciplina en el momento de seguir el tratamiento. La medicación en gotas suele prescribirse para controlar la presión intraocular y evitar daños permanentes y no debe abandonarse en ningún caso, es un tratamiento de por vida, si se suspende la medicación la presión volverá a subir y dañará el ojo.  Una vez producido el daño no se puede recuperar la visión perdida.

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