¿Cuáles son los riesgos de una operación láser?

La cirugía ocular con láser Excimer se llevó a cabo en humanos por primera vez en 1987. Se estima que desde entonces se han intervenido a 16 millones de personas en todo el mundo. Los estudios demuestran que la cirugía láser es un procedimiento muy seguro y efectivo. Sin embargo, como cualquier tipo de cirugía, pueden ocurrir complicaciones. La mayoría de estas complicaciones potenciales se resuelven por sí mismas o tienen tratamiento.

¿Cuál es la probabilidad de tener una complicación grave?

Las complicaciones graves son muy poco frecuentes, y el riesgo de ceguera o de pérdida significativa de visión es muy pequeño. Algunas complicaciones pueden retrasar la recuperación completa de los ojos durante semanas o meses, pero es altamente improbable que ello derive en una pérdida de visión severa o irreversible.

En Tecnoláser no hemos tenido nunca un caso de ceguera como resultado de una cirugía láser. Menos del 0.05% de los pacientes experimentan problemas serios que conlleven un riesgo potencial de pérdida significativa de visión.

¿Qué efectos secundarios y complicaciones pueden ocurrir?

Afortunadamente, la mayoría de los efectos secundarios y las complicaciones se resuelven dentro de los tres meses siguientes a la cirugía y no dan como resultado problemas de visión a largo plazo.

Hipocorrección o hipercorrección

Aunque en la mayoría de los pacientes el resultado visual obtenido tras la cirugía es equiparable al que presentaban con sus gafas o sus lentes de contacto existe un reducido porcentaje de pacientes (por debajo del 2%) en los que la agudeza visual no es tan buena como antes de la cirugía. Las probabilidades de que esto ocurra a un paciente en particular dependen en gran medida de la graduación tratada. Normalmente en estos casos el oftalmólogo suele plantear un retratamiento del defecto refractivo residual.

Complicaciones con el tapete corneal

En la cirugía mediante técnica LASIK la creación del tapete corneal es uno de los momentos más delicados de la cirugía. Al tratarse de una maniobra realizada mediante un dispositivo mecánico (microqueratomo) puede ocurrir que el corte no sea totalmente preciso. Es por ello por lo que en Tecnolaser Santa justa se ha apostado definitivamente por la técnica Intralaser que permite prescindir completamente del uso de la cuchilla sustituyéndolo por el empleo de un láser.

Sensibilidad a la luz

Es posible que aumente la sensibilidad a la luz del sol y a los resplandores. Normalmente se resuelven de manera espontánea a medida que los ojos se acostumbran a la nueva situación.

Halos nocturnos

Se pueden experimentar halos o anillos alrededor de los focos de luz en las horas nocturnas. Los halos nocturnos disminuyen con el tiempo y no suelen suponer un problema en los pacientes intervenidos a largo plazo

Incomodidad, sequedad y fluctuación en la visión.

En las primeras semanas algunos pacientes puede notar sequedad ocular y fluctuaciones en la visión. Esto es normal durante el primer mes y se controla mediante el uso de lágrimas artificiales que reducen la sensación de sequedad.

Infección, enrojecimiento o dolor en los ojos

El riesgo de contraer una infección grave es muy remoto, y es incluso menor del que puede presentar cuando usa lentes de contacto durante largos periodos de tiempo. En Tecnolaser Santa Justa nuestros quirófanos son sometidos a controles microbiológicos periódicos por laboratorios independientes. Al mismo tiempo nuestros protocolos quirúrgicos incluyen el uso de antibióticos antes durante y después de la cirugía

Presbicia (necesidad de gafas de lectura o bifocales).

Usted puede necesitar gafas de lectura o bifocales en el futuro, como resultado de la aparición de presbicia. La presbicia o vista cansada reduce la habilidad del ojo para enfocar objetos, algo que ocurre alrededor de los 40 años independientemente de haberse sometido a cirugía o no.

Efectos secundarios a largo plazo desconocidos.

No se puede asegurar una ausencia de efectos secundarios a muy largo plazo. No obstante no hay informes sobre complicaciones graves ocurridas mucho tiempo después de la intervención a pesar de que hay casos que se sometieron al procedimiento hace más de 20 años. La experiencia y la evidencia indican que una vez que el ojo ha cicatrizado no es más susceptible a lesiones o infecciones en las actividades normales que un ojo no tratado.

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