Glaucoma. Descripción, diagnóstico y tratamiento.

¿Qué es la tensión ocular?

El ojo, al ser una estructura cerrada, presenta una presión interna que en condiciones normales oscila entre los 10 y los 22 mm Hg. Esta presión viene dada por la cantidad de líquido (humor acuoso) existente en el interior del ojo. Cuando se produce una mayor cantidad de humor acuoso que la normal o cuando el humor acuoso tiene dificultad para ser drenado fuera del ojo, la presión intraocular se eleva.

La tensión ocular no guarda ninguna relación con la tensión arterial

La tensión ocular no se eleva por “forzar la vista”, ni por trabajar con ordenadores, coser, etc. Tampoco se eleva por situaciones de estrés o de nerviosismo. Cuando la tensión se eleva por encima de los 22 mm Hg, se habla de hipertensión ocular.

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad crónica en la que como consecuencia de una hipertensión ocular sostenida durante muchos años se va lesionando progresivamente el nervio óptico, que es el encargado de recoger la imagen desde el ojo y llevarla hasta el cerebro.

El glaucoma es una enfermedad muy frecuente. De un 2% a un 3% de personas mayores de 40 años lo padecen. Sin embargo, la mayoría de ellas no lo sabe, ya que inicialmente la enfermedad no presenta ningún síntoma.

Sólo cuando la enfermedad se encuentra en una fase muy avanzada se llega a afectar de manera seria la visión del paciente. Esta forma de glaucoma es la que se conoce como glaucoma crónico o de ángulo abierto, y es, con diferencia, la más frecuente. No obstante, existen otras formas de glaucoma más raras:

– Glaucoma agudo de ángulo estrecho. Cursa con un incremento de la tensión ocular brusco e intenso. Se da en pacientes con ciertas características anatómicas en el ojo, que los predispone a que en un momento dado se produzca un bloqueo de la salida del humor acuoso, con lo que el incremento de la presión es muy rápido. A diferencia de los pacientes con glaucoma crónico, el glaucoma agudo cursa con intenso dolor ocular, acompañado de náuseas y visión borrosa. Es lo que se conocía antiguamente como “dolor del clavo”. Este tipo de glaucoma supone una emergencia sanitaria y debe ser tratado de manera inmediata.

– Glaucoma congénito. Se da en algunos recién nacidos.

– Otros tipos de glaucoma. Existen otras formas de glaucoma asociadas a diabetes, traumatismos, medicamentos, etcétera.

¿El mejor tratamiento para el glaucoma? El diagnóstico precoz.

El  tratamiento más eficaz pasa por un diagnóstico lo más pronto posible. En la consulta, el oftalmólogo mide la presión intraocular mediante un aparato denominado tonómetro.

Recientemente se han introducido sofisticados aparatos que permiten determinar la presión intraocular de manera muy exacta sin que exista contacto con el ojo. En Tecnoláser disponemos del analizador de respuesta ocular (ORA) que nos permite tomar medidas muy precisas incluso en pacientes operados.

El oftalmólogo también examina el fondo de ojo del paciente para comprobar el estado en el que se encuentra el nervio óptico. En los casos en los que existe una sospecha de enfermedad inicial, se realiza una prueba más precisa denominada campimetría computerizada.

Otra de las más recientes incorporaciones al diagnóstico del glaucoma es la utilización de la tomografía óptica de coherencia. Esta tecnología, disponible en Tecnoláser Clinic Vision, permite realizar un estudio rápido y sin molestias para el paciente del estado en el que se encuentran las distintas capas que componen la retina y el nervio óptico. Esto nos permite poner de manifiesto alteraciones glaucomatosas de la forma más precoz posible en el paciente no diagnosticado de la enfermedad. Al mismo tiempo nos permite comprobar la evolución de la enfermedad en los pacientes ya diagnosticados de la misma.

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