Lentes fáquicas Visian ICL

Las lentes ICL se utilizan para corregir defectos refractivos como astigmatismos, hipermetropías y miopías. A diferencia de las lentes de contacto tradicionales que se colocan sobre el ojo, las lentes  ICL se colocan en la cámara posterior del ojo a través de una pequeña incisión. De esta forma se soluciona el defecto refractivo con una mínima cirugía refractiva, conservando el cristalino y sin alterar la córnea. Ofrecen ventajas como la excelente calidad visual, la rápida recuperación y la reversibilidad. A diferencia de otras técnicas, las lentes ICL no suelen causar síndrome del ojo seco, respetan el tejido natural de la córnea y protegen de los rayos ultravioletas.

Explicación sobre la operación de cirugía refractiva con lentes ICL

El doctor Luis Castillón Torres explica qué son las lentes fáquicas ICL y cómo es la intervención para implantarlas

¿De qué material está hecha la lente intraocular Visian ICL?

La ICL está hecha de Collamer®, cuya cualidad más importante consiste en que el ser humano lo acepta como si fuera un tejido propio. Esto significa que no es posible sufrir rechazo.

Otras características especiales del Collamer® son su alto nivel de flexibilidad, elasticidad y transparencia, que permiten doblarlo e inyectarlo dentro del ojo. Una vez colocado recobra su forma original.

Procedimiento para el tratamiento con lentes fáquicas Visian ICL

De forma previa al tratamiento, es necesario hacer un examen clínico de los ojos y de la agudeza visual. Para evitar sensaciones molestas, antes del procedimiento, el ojo se trata con gotas de anestesia tópica. También el médico podría recomendar un sedante.

  • Primero se hace una minúscula incisión en el área del ojo donde se unen la parte blanca con la parte transparente y curva del ojo (unión esclero-corneal).
  • Dentro del ojo se inyecta una sustancia gelatinosa y a continuación se inyecta la lente ICL, la cual debe descansar inicialmente por delante del iris.
  • Por último, la lente ICL se implanta cuidadosamente detrás del iris y se retira la sustancia gelatinosa del interior del ojo.
  • El pequeño corte que se hizo no necesita puntos. Éste se sella por sí mismo de modo natural y sanará en breve.

En resumen, es un procedimiento breve y con pocas molestias para el paciente. El implante de ICL es un procedimiento ambulatorio, sin ingreso, que dura de 7 a 12 minutos. Después del tratamiento la persona paciente puede marcharse de la clínica en compañía de alguien de apoyo. El médico le informará cuando estará en condiciones de volver a realizar determinadas actividades, como conducir vehículos.

Ventajas que ofrecen las lentes ICL

  • La ICL y la ICL tórica pueden corregir una amplia gama de problemas relacionados con la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo sin que exista la necesidad de remover o destruir tejido de la córnea.
  • La ICL es una lente plegable muy pequeña que se inserta a través de una incisión de tres milímetros que no requiere sutura.
  • La ICL produce una visión óptima y los resultados son altamente previsibles. Esto es atribuible a la posición que adopta dentro del ojo y al alto rendimiento óptico de la lente.
  • La ICL está hecha de Collamer®, un material único y totalmente biocompatible.
  • A diferencia de los tratamientos que se hacen a través del láser, el tratamiento con ICL de Collamer® es reversible. La lente está pensada para permanecer indefinidamente en el ojo, pero, si fuera necesario, se puede retirar sin dañar las estructuras del ojo.
  • La ICL es una lente invisible, con un comportamiento similar a la lente de contacto tras su implantación en el interior del ojo. Ni se ve ni se siente.
  • La ICL genera alta satisfacción por la calidad de visión y mejora de la agudeza visual que proporciona.
  • La implantación de una lente ICL es compatible con las técnicas de láser excimer por lo que se puede retratar sin cambiar de lente, en caso de que un paciente presentara aumentos en su graduación a lo largo de su vida.

Preguntas más frecuentes sobre el tratamiento con lentes fáquicas ICL

La ICL permite corregir defectos refractivos por encima de los límites propios del tratamiento con láser, como altas miopias e hipermetropías. Los ojos de cada persona son diferentes y el médico especialista debe escoger el mejor tratamiento para cada caso.

La ICL es útil para corregir los problemas más comunes de la visión, así como para aquellos casos donde el tratamiento con el láser convencional no es aconsejable:

  • Cuando el paciente es demasiado miope o hipermétrope. Cuando se necesitaba hacer una corrección de gran magnitud, miopías e hipermetropías muy altas, las posibilidades de crear problemas con el láser son siempre más elevadas.
  • Cuando la córnea es muy fina. La córnea es la superficie curva y transparente de la parte anterior del ojo. El tratamiento con láser consiste en modificar la superficie de la córnea. Algunas veces ésta es tan delgada, que no tiene suficiente espesor para tratar por completo la corrección deseada.
  • Cuando se sufre el síndrome de ojo seco. El tratamiento con láser puede disminuir la humedad de los ojos. Si el paciente padece de ojo seco, el cirujano puede no recomendar el uso del láser.

Debido a que la ICL produce correcciones de gran exactitud, ya que no se necesita ni extraer, ni alterar los tejidos del ojo, la calidad de la visión, en los casos bien indicados, es invariablemente superior a la obtenida con el tratamiento hecho con láser. Durante el tratamiento con láser es necesario retirar tejido de la córnea y modificar su estructura.

Las lentes fáquicas son como las lentes de contacto, con la diferencia de que las fáquicas se implantan dentro del ojo mediante una intervención cómoda para el paciente.

El término fáquica hace referencia a que no se extirpa el cristalino natural del paciente, lo cual es muy importante ya que permite conservar la capacidad de acomodación y por tanto la existencia de una óptima visión de cerca.